{"id":607,"date":"2024-07-08T04:54:56","date_gmt":"2024-07-08T02:54:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.france1million.world\/?page_id=607"},"modified":"2024-07-08T04:54:58","modified_gmt":"2024-07-08T02:54:58","slug":"seven-short-lessons-from-the-life-of-eric-liddell","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.france1million.world\/es\/seven-short-lessons-from-the-life-of-eric-liddell\/","title":{"rendered":"Siete breves lecciones de la vida de Eric Liddell"},"content":{"rendered":"<p>La biograf\u00eda de Eric Liddell es bien conocida y se puede acceder a ella en l\u00ednea o impresa. Disfrut\u00e9 leyendo Para la gloria: La vida de Eric Liddell, de h\u00e9roe ol\u00edmpico a m\u00e1rtir moderno, de Duncan Hamilton. He capturado algunas lecciones de la vida de Eric basadas en sus propias citas y en citas directamente relevantes para su vida. Me acord\u00e9 de que Eric Liddell era un corredor extraordinario pero, lo que es a\u00fan m\u00e1s importante, Eric era un hombre extraordinario.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fiel<\/h2>\n\n\n\n<p>&#039;Acordaos del d\u00eda de reposo para santificarlo. Seis d\u00edas trabajar\u00e1s y har\u00e1s toda tu obra, pero el s\u00e9ptimo d\u00eda es s\u00e1bado para Jehov\u00e1 tu Dios; en ella no har\u00e1s ning\u00fan trabajo, ni t\u00fa, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que se queda contigo. Porque en seis d\u00edas hizo Jehov\u00e1 los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y repos\u00f3 en el s\u00e9ptimo d\u00eda; Por eso el Se\u00f1or bendijo el d\u00eda del s\u00e1bado y lo santific\u00f3. <strong>\u00c9xodo 20:8-11.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Par\u00eds fue sede de los Juegos Ol\u00edmpicos de Verano de 1924. Eric Liddell, un cristiano devoto, se neg\u00f3 a correr en una eliminatoria celebrada el domingo. Se vio obligado a retirarse de la carrera de 100 metros, su mejor prueba. La obediencia a Dios era m\u00e1s importante que una medalla de oro. Eric era corredor pero tambi\u00e9n era cristiano y predicador. Eric hizo lo mejor que pudo para practicar lo que predicaba: &#039;Sabr\u00e1s de Dios tanto, y s\u00f3lo tanto de Dios, como est\u00e9s dispuesto a poner en pr\u00e1ctica&#039;.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">R\u00e1pido<\/h2>\n\n\n\n<p>&#039;Dios me hizo r\u00e1pido. Y cuando corro, siento Su placer.&#039; <strong>Eric Liddell<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de retirarse de los 100 metros lisos, Eric eligi\u00f3 los 400 metros. El 10 de julio de 1924, el d\u00eda de la final ol\u00edmpica de 400 metros, Liddell se dirigi\u00f3 a la parrilla de salida, donde un entrenador del equipo ol\u00edmpico estadounidense le puso en la mano un trozo de papel con una cita de 1 Samuel 2:30: &quot;Aquellos que honran a m\u00ed me honrar\u00e9.&quot; En el carril exterior, Liddell no podr\u00eda ver a sus competidores. Liddle, cuyo mejor tiempo anterior era 49,6, cruz\u00f3 la l\u00ednea de meta en 47,6 segundos para ganar la medalla de oro, batiendo los r\u00e9cords ol\u00edmpico y mundial. El informe en <em>El guardi\u00e1n <\/em>el 12 de julio de 1924 captur\u00f3 la carrera a la perfecci\u00f3n,<\/p>\n\n\n\n<p>EH Liddell, velocista de la Universidad de Edimburgo, gan\u00f3 la final de 400 metros con el tiempo r\u00e9cord mundial de 47 3\/seg., despu\u00e9s de lo que tal vez fue el mayor<\/p>\n\n\n\n<p>carrera de un cuarto de milla jam\u00e1s corrida. El campe\u00f3n brit\u00e1nico, que, en la pista exterior, se adelant\u00f3 al o\u00edr el disparo, nunca fue atrapado. Corri\u00f3 cada uno de los tres primeros cien metros en 12 segundos muertos y el cuarto en 113\/5 segundos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su estrategia, que parec\u00eda imposible, result\u00f3 ser cierta. El secreto de mi \u00e9xito en los 400 metros es que corro los primeros 200 metros lo m\u00e1s r\u00e1pido que puedo. Luego, en los segundos 200 metros, con la ayuda de Dios corro m\u00e1s r\u00e1pido.&#039; Sus primeros 200 metros fueron r\u00e1pidos pero los segundos 200 metros fueron m\u00e1s r\u00e1pidos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Circunstancias<\/h2>\n\n\n\n<p>&#039;Puede parecer que las circunstancias arruinan nuestras vidas y los planes de Dios, pero Dios no est\u00e1 indefenso entre las ruinas. El amor de Dios sigue obrando. \u00c9l entra y toma la calamidad y la usa victoriosamente, llevando a cabo Su maravilloso plan de amor.&#039; <strong>Eric Liddell<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La pista de carreras pronto dio paso al campo misionero. Eric escuch\u00f3 el llamado de servir como misionero. No vio esto como una vocaci\u00f3n especial sino como la identidad com\u00fan de todos los cristianos. &#039;Todos somos misioneros. Dondequiera que vamos, acercamos a la gente a Cristo o los alejamos de Cristo.&#039; Eric ten\u00eda una personalidad atractiva y su testimonio fue convincente. Sin embargo, sus circunstancias cambiaron. La Segunda Guerra Mundial encontr\u00f3 a Eric y otros occidentales atrapados por la ocupaci\u00f3n japonesa. Las circunstancias de Eric cambiaron pero su car\u00e1cter y su fe permanecen imp\u00e1vidos. Enterrado en un campo de prisioneros de guerra japon\u00e9s, Eric intent\u00f3 mantener la buena moral a pesar de circunstancias desesperadas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sinceridad<\/h2>\n\n\n\n<p>&#039;El amor debe ser sincero. Odiad lo que es malo; af\u00e9rrate a lo que es bueno.&#039; <strong>Ap\u00f3stol Pablo, <\/strong>Romanos 12: 9<\/p>\n\n\n\n<p>Sincero se deriva del lat\u00edn - <em>sincero <\/em>o literalmente sin cera. Un escultor que trabajara con m\u00e1rmol cubrir\u00eda cualquier error con cera. Las imperfecciones quedar\u00edan ocultas a la vista. Con calor, la cera se derretir\u00eda. Con el tiempo, la cera eventualmente se desgastar\u00eda. Los defectos ser\u00edan entonces revelados para que todos los vieran. Cuando Eric predicaba, exhortaba a su oyente a ser coherente. La fe y la vida deben integrarse perfectamente. Debemos estar &#039;sin cera&#039;. Eric era consciente de sus defectos e inconsistencias y, sin embargo, su vida se caracteriz\u00f3 por una evidente sinceridad. Hay algo atractivo y convincente en una vida vivida con fe sincera.<\/p>\n\n\n\n<p>Duncan Hamilton cit\u00f3 una entrevista de 1932 con el ex campe\u00f3n ol\u00edmpico, pero entonces misionero en China. El periodista le pregunt\u00f3 a Eric: &#039;\u00bfEst\u00e1s contento de haber entregado tu vida a la obra misional? \u00bfNo echas de menos el protagonismo, la prisa, el frenes\u00ed, los v\u00edtores, el rico vino tinto de la victoria? Liddell respondi\u00f3: &quot;En este caso, la vida de un individuo cuenta mucho m\u00e1s que la de otro&quot;. Hamilton cerr\u00f3 su biograf\u00eda con este epitafio sobre una vida bien vivida: &quot;Tan cierto, tan cierto&quot;. Pero s\u00f3lo Eric Henry Liddell, el alma m\u00e1s tranquila, podr\u00eda haberlo dicho con tanta sinceridad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Obediencia<\/h2>\n\n\n\n<p>&#039;La obediencia a la voluntad de Dios es el secreto del conocimiento y la percepci\u00f3n espirituales. No es la voluntad de saber, sino la voluntad de HACER (obedecer) la voluntad de Dios lo que trae certeza.&#039; <strong>Eric Liddell<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es f\u00e1cil que haya una desconexi\u00f3n entre el saber y el hacer. Saber lo que es correcto y decirle a los dem\u00e1s lo que es correcto es una cosa. Hacer lo que sabes que es correcto es otra cosa. Apegarse a sus principios cuando no hay ning\u00fan costo y mantenerlos cuando el costo es alto es una medida de car\u00e1cter. La voluntad de hacer lo correcto es una fortaleza de car\u00e1cter que se hizo evidente en la vida de Eric en la pista, predicando en salones misioneros, sirviendo en China y viviendo su vida diaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Crecer en conocimiento es relativamente f\u00e1cil, pero una voluntad sincera de hacer lo que sabes que es correcto y lo que sabes que Dios te est\u00e1 llamando a hacer es la verdadera medida de la integridad y coherencia de una persona.<\/p>\n\n\n\n<p>La obediencia es costosa. En 1941, el gobierno brit\u00e1nico exhort\u00f3 a sus ciudadanos a abandonar China porque la situaci\u00f3n se estaba volviendo cada vez m\u00e1s peligrosa e impredecible. Eric se despidi\u00f3 de su esposa Florence y de sus hijos cuando regresaron a casa. Se mantuvo obediente a su llamado de ministrar a los chinos en China.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Victoria<\/h2>\n\n\n\n<p>&#039;La victoria sobre todas las circunstancias de la vida no se logra mediante la fuerza ni el poder, sino mediante una confianza pr\u00e1ctica en Dios y permitiendo que Su Esp\u00edritu more en nuestros corazones y controle nuestras acciones y emociones. Aprenda en los d\u00edas de tranquilidad y consuelo a pensar en t\u00e9rminos de la oraci\u00f3n que sigue, para que cuando lleguen los d\u00edas de dificultad est\u00e9 completamente preparado y equipado para afrontarlos.&#039; <strong>Eric Liddell<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La victoria se puede ver en una medalla de oro o en un tiempo r\u00e9cord mundial, pero para Eric la victoria podr\u00eda evidenciarse en todas las esferas de la vida y el servicio. La victoria significaba esforzarse por ser el mejor, no necesariamente mejor que los dem\u00e1s, pero s\u00ed esforzarse por ser lo mejor que puedas ser. Eric se\u00f1al\u00f3 una vez: &quot;A muchos de nosotros nos falta algo en la vida porque buscamos lo segundo mejor&quot;. En los juegos de 1924, Eric disfrut\u00f3 de la victoria sobre sus rivales. Eric disfrut\u00f3 de la victoria en entornos muy diferentes mientras serv\u00eda como misionero al pueblo chino y ministraba a sus compa\u00f1eros prisioneros de guerra durante la guerra. Eric estaba preparado para los d\u00edas de dificultades cuando llegaran. Morir de un tumor cerebral y ser enterrado en una tumba no identificable no parece una victoria, pero la fe de Eric le permiti\u00f3 afrontar los triunfos y la tragedia de la vida con optimismo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Gloria<\/h2>\n\n\n\n<p>&quot;En el polvo de la derrota, as\u00ed como en los laureles de la victoria, se puede encontrar la gloria si uno ha hecho lo mejor que puede&quot;. <strong>Eric Liddell<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Duncan Hamilton titul\u00f3 su biograf\u00eda de Eric Liddell, <em>Por la gloria. <\/em>Dios hizo que Eric ayunara. Eric tambi\u00e9n estaba convencido de que &quot;Dios me hizo para China&quot;. La mayor\u00eda de nosotros nunca asistiremos a los Juegos Ol\u00edmpicos en persona, y mucho menos competiremos y ganaremos una medalla de oro. No cruzaremos el mundo para servir entre un pueblo diferente en una tierra lejana. No experimentaremos las pruebas del encarcelamiento ni el dolor de la separaci\u00f3n de la familia.    Eric Liddell fue uno de esos personajes extraordinarios cuya historia nos hace sentir mejor s\u00f3lo por saber de \u00e9l. Habr\u00eda sido un privilegio haberlo conocido y comprobar con nuestros propios ojos su ligereza y observar la sinceridad de su car\u00e1cter.<\/p>\n\n\n\n<p>Es imposible e injusto poner palabras en su boca, pero me pregunto si al leer estas reflexiones sobre una vida bien vivida, Eric podr\u00eda citar al ap\u00f3stol Pablo: &quot;As\u00ed que, ya sea que com\u00e1is o beb\u00e1is o hag\u00e1is cualquier otra cosa, hacedlo todo por la gloria de Dios.&#039; <strong>1 Corintios 10:31<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bob Akroyd, Moderador Iglesia Libre de Escocia<\/strong><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>The biography of Eric Liddell is well known and can be accessed online or in print. 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